Historia de las perlas de Mallorca

Perlas de Mallorca Todo sobre perlas de mallorca, trucos, valor, como saber si son autenticas

 

¿Qué tienen en común Benedicto XVI, Enrique VIII, la reina Isabel II, la modelo Heidi Klum y los señores Jones? Pues la respuesta es que a todos ellos les gusta llevar joyas. Este deseo de adornar el cuerpo existe desde que el Homo sapiens está en la Tierra. Se aplica tanto a los dignatarios eclesiásticos como a los monarcas o a los ciudadanos de a pie. Adornarse de diversas maneras, con tejidos preciosos, metales preciosos, piedras preciosas o con perlas es simplemente una forma de vida.

Poseer perlas auténticas era el privilegio de los ricos y poderosos hasta bien entrado el siglo XIX. Una gota de una ostra perlera era (y sigue siendo) rara y valiosa, lo que la convertía en un objeto muy deseable. En aquella época, las perlas no sólo se utilizaban para collares, pulseras, broches y anillos, sino que, con más frecuencia que hoy, se enroscaban en el pelo, se cosían en la ropa, en los sombreros, en los turbantes orientales y en los vestidos para decorarlos o se utilizaban como botones.

En la Edad Media adornaban magníficas portadas de libros, relicarios y cofres reales. En resumen, todo lo que debía aumentar su valor espiritual, su prestigio social o su atractivo estético se hacía con perlas.

La tradición perlera de Mallorca

Ante el precio de las perlas, la gente de la época buscaba alternativas asequibles. En el siglo XVII, un fabricante de rosarios de París descubrió que el material pegajoso de las escamas de los peces podía utilizarse para recubrir las cuentas de vidrio. Esto les daba un cierto brillo nacarado. Luego, en el siglo XIX, los japoneses inventaron la perla cultivada, poniendo fin a la exclusividad de la clase alta en las joyas con perlas.

Sin embargo, para muchos, el avance de las perlas como joyas de precio razonable se produjo hace unos 100 años y la demanda de perlas aumentó rápidamente en las capitales europeas. Eduard Hugo Heusch, un ingeniero alemán que había emigrado a Francia, trabajó en París en un proceso para fabricar perlas artificiales y acabó fundando una empresa que posteriormente trasladó a Manacor, en Mallorca, para producir sus perlas "Majórica".

Dónde comprar perlas en Mallorca

El Carrer de Sant Miquel de Palma, la larga calle comercial que sale de la Plaza España, alberga varias joyerías, la mayoría de las cuales ofrecen colecciones de perlas de Mallorca; y algunas están dedicadas por completo a las perlas.

La muy querida diseñadora isleña Isabel Guarch utiliza con frecuencia las perlas en sus exquisitas colecciones de joyas artesanales hechas en Mallorca.

Imitación de perlas de Majórica



Las perlas de 'Majórica' suelen equipararse a las perlas de Mallorca en general. El nombre de perla de Mallorca, sin embargo, es una indicación del país de origen que se refiere a todas las perlas artificiales hechas en Mallorca y fabricadas básicamente de la misma manera. Cuando la patente de la familia fundadora se agotó en 1948, se abrieron numerosas empresas de fabricación.

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Hoy en día siete empresas compiten en la producción de perlas artificiales en la soleada isla. Los ingredientes de la esencia para recubrir las perlas varían de una empresa a otra y son secretos bien guardados.

La fabricación de las perlas de Mallorca

En la producción de una perla se utiliza un proceso de polimerización. En primer lugar, se fija en un soporte especial un diminuto núcleo artificial consistente en vidrio blanco opaco, cristal o una concha marina. A continuación, este núcleo se sumerge en una mezcla de nácar, se saca, se seca y se vuelve a sumergir hasta 40 veces. En cada una de estas operaciones, la perla se cubre con otra capa extremadamente fina que se calienta con un quemador de gas para que las moléculas de la mezcla de agua de mar se amalgamen y formen moléculas más grandes.

A pesar de su nombre, la mezcla de nácar no consiste en nácar triturado, sino en pequeñas partículas de animales marinos, como arena de mejillón o escamas de pescado (como las que utilizaba el fabricante de rosarios hace más de 200 años). Por último, la perla se pule y se cubre con un barniz especial, listo para ser vendido con una garantía de 10 años que asegura su alta calidad. También se pueden añadir minerales coloreados al baño para dar a las perlas el color y la tonalidad deseados.

La superficie es lisa y más dura y, por tanto, más robusta que la de las perlas naturales, por lo que ni el sudor, ni el maquillaje, ni el perfume, ni el calor ni el frío pueden dañarla. De hecho, sólo un experto puede diferenciar una perla natural de una perla de Mallorca, un experto como Claude Camand Glandut, vendedor

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